La primera vez en un club de cannabis. ¿Qué tendría que hacer?

Comenzamos con la registración

La recepción te pedirá que muestres tu identificación. Sirven casi todos los documentos que tienen tu foto: por ejemplo, un pasaporte o un permiso de conducir (no se aceptan los carnés de estudiante). Entonces tendrás que responder a un par de preguntas y rellenar un pequeño cuestionario donde, entre otras cosas, se indica la cantidad de marihuana que piensas consumir en el club. Siéntate libre de poner el máximo: 100 gramos al mes. Entonces tienes que pagar una cuota anual – en la gran mayoría de los clubes es de unos 20 euros. Es solamente la cuota de socio: este pago no incluye nada más que la oportunidad de visitar el establecimiento durante un año.

Solo ahora, después de la registración y haber pagado la cuota anual, puedes entrar allí donde ocurren las cosas más interesantes. Bueno, ¿qué podría ser más interesante que un bar con un montón de las mejores variedades de marihuana en Europa? Nada, por supuesto, por eso nos dirigimos allá. Estos mostradores o barras con los productos cannábicos en todo el mundo se llaman con la palabra dispensary. Puesto que en el español hay una palabra similar, los llamaremos también los dispensarios, aunque el significado básico de esta palabra es ligeramente diferente (en Inglaterra es el nombre de un lugar donde se puede conseguir una medicina gratis).

Selección de los productos en el dispensario

En el bar de cannabis, siempre te encontrarás con un budtender sociable. Aquí, de nuevo, hay un juego de palabras difícil de traducir: “budtender” viene del inglés – bartender (camarero de barra) y bud (inflorescencia, cogollo). Resulta ser una especie de “barman de cogollos”. Con gusto, él te informará sobre todas las variedades y extractos, te aconsejará algo para tu estado de ánimo y se asegurará de ofrecerte a probar el olor de casi todo lo que esté disponible. En España, están literalmente obsesionados con el componente aromático del cannabis.

Todos los clubes tienen una armada de diferentes máquinas de fumar y papel de hilar, todo aquello es de uso libre. Algunos clubes tienen un personal que habla cinco idiomas, entre los cuales el ruso y el ucraniano, mientras que otros tienen un personal que solo habla el español. Si esta cuestión es algo esencial para ti, es mejor aclararlo de antemano, incluso al elegir el club.

El uso correcto de las palabras

Es muy importante qué palabras usarás cuando recibas la marihuana. Según la legislación española, los clubes de cannabis deben ser organizaciones sin fines de lucro. Y no obstante que lo que sucede en el dispensario parece a una compra ordinaria, jurídicamente todo se juega de una manera diferente.

Déjame recordarte que los 20 euros que se cobran por la registración son solo una cuota del socio. Y el dinero que das a cambio de los productos en el dispensario es una contribución a la caja general. El club utiliza el dinero de esta caja para cultivar el cannabis que luego se distribuye entre los visitantes (los socios del club).

Este es un punto importante: es el que permite a los clubes evitar la zona del Código Penal español cuál presupone unos graves sanciones por la venta de drogas. Por lo tanto, debes tener cuidado con esta formalidad y no utilizar las palabras relacionadas con el negocio, de lo contrario puedes ser reprendido o incluso te pueden quitar la membresía. Las palabras “comprar” y “vender” están prohibidas. En su lugar, usa cualquier palabra neutral que no esté relacionada con la compra y la venta: tomar, conseguir etc.

No se puede usarSe debe usar
comprar; vendertomar; tener; adquirir; colectar

Dependiendo de la variedad, la “contribución” por un gramo de cogollos suele ser entre unos 10 y 20 euros. Los precios no son negociables, no hay necesidad de regatear: en Cataluña no es una costumbre así que simplemente no serás entendido. Y no olvides que los clubes solo aceptan el dinero en efectivo, entonces mejor pensarlo antes.

¿Cuánto te pongo en gramos?

Los clubes mantienen el registro de cuándo y cuánta material tomaste. Los límites de la cantidad de cannabis que se permite obtener pueden variar de un lugar a otro, pero por la ley no se autoriza más de 100 gramos por mes. Es dentro de estos límites que el gobierno español cree que hay un límite razonable para el consumo personal.

Créeme que unos 100 gramos de cogollos españoles es mucho, así que no tienes que abastecerte para la mitad de tu vida de un aliento. Como un miembro del club, puedes visitarlo tan a menudo como quieras. Además, no olvides que el cannabis solo es legal dentro de los muros del club. No tienes nada de que preocuparte mientras estés dentro: cualquier actividad con la marihuana dentro del club es completamente legal. Incluyendo si, cuando sales, tienes claros signos de contacto reciente con María Juana.

Las reglas de los clubes prohíben expresamente sacar el cannabis fuera, pero nadie te va a rebuscar y si realmente quieres, claro que puedes hacerlo. Pero no olvides que la ley española estipule que es un crimen guardar cualquier cantidad de marihuana. Aquí la actitud de las autoridades ante el cannabis es ciertamente tolerante, pero si tienes la marihuana y la encuentran, el resultado más probable será una multa de 1 000 euros y los nervios deshilachados.

Otra razón para no entusiasmarse demasiado con la cantidad es la exorbitante calidad de la marihuana local. Tienes que estar seguro de lo que estás haciendo al prender fuego a unos cogollos con un contenido de 30% de THC. Empieza por poco y actúa con coherencia para no estropear el pasatiempo para ti y para los demás. También te aconsejo que tomes poco, pero de diferentes variedades. Personalmente, siempre me interesa probar cosas nuevas y compararlas.

El ambiente para la peña

La mayoría de los clubes cannábicos tienen un ambiente muy relajado y tranquilo, semejante al casero. Esto se debe en gran medida al hecho que los clubes son “cerrados” y a todos los requisitos de la registración obligatoria. Y yo diría que esta es su gran ventaja contra los mismos coffeeshops de Ámsterdam.

Lo más probable es que tú también disfrutes de la atmósfera chill-out, pero tienes que estar preparado para que la administración y otros socios esperen de ti un comportamiento apropiado. No es costumbre aquí hablar en voz alta, reunir en unos grupos muy grandes, hacer ruido o comportarse de una manera provocativa. Si disturbas la atmósfera tranquila, se te pueden pedir que te vayas o incluso expulsar del club para siempre. Así que, por ejemplo, venir aquí después de un ruidoso bar deportivo para continuar la fiesta, quizás no es la mejor idea.

Si decides tomar una foto, comprueba con antelación con el club si esté permitido. El mismo nombre “club social de cannabis” – no es muy bonito, pero una traducción literal del inglés en realidad refleja la esencia con bastante precisión. No es sólo un café donde se puede “conseguir” el porro, sino un espacio cómodo con una atmósfera relajada que favorece la socialización, donde realmente se puede disfrutar del tiempo.

Mantén el equilibrio

Aunque los clubes de cannabis operan legalmente, no les gusta llamar la atención innecesaria sobre sus actividades. Todo el sistema de la regulación legal de marihuana en España se basa en un cierto equilibrio. Y creo que todo funciona muy bien: por un lado, los amantes del cannabis tienen una amplia gama de lugares chic donde se puede disfrutar legalmente y con tranquilidad de los cogollos, por otro lado – estos sitios no les disturban a los ciudadanos más conservadores que no comparten el entusiasmo por la marihuana y no buscan atraer la atención de los adolescentes. Así que no se debe agrupar, pedir a alguien que te espere en la entrada del club o dejar el transporte en frente.

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